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NUEVOS PARADIGMAS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA A TRAVÉS DE LAS TECNOLOGíAS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN.
Autor:
Susana Finquelievich
Fecha de Publicación:
17/11/1999
Contenido
Palabras claves:
Localización:
Ciberoteca > Archivos > esp_doc_18.html
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NUEVOS PARADIGMAS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA A TRAVÉS DE LAS TECNOLOGíAS DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN.

Directora: Susana Finquelievich
Co-Directora: Hilda Herzer
PIP CONICET, 1997-1999.
Charcas 2823, 2ºV, 1425 Buenos Aires
Tel. y Fax: 01 822 0108
E-mail: finquel@usa.net
Lugar de ejecución: Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.


Esta última década del siglo nos enfrenta a un proceso de reestructuración global, no sólo política y económica, sino también social, ideológica y cultural, determinado por la existencia de un complejo movimiento de fuerzas económicas y sociales a escala internacional. De esta reestructuración emergen nuevas formas de organización del territorio, y se originan nuevas relaciones de poder, en el marco de transformaciones políticas de fundamental importancia.

Algunas de las características más significativas de este proceso son la internacionalización del capital, la redistribución de la producción y la globalización de pautas de consumo, todas ellas relacionadas íntimamente con la aceleración de la creación y difusión de los avances científico-tecnológicos. La penetración de las nuevas tecnologías de información y comunicación en todas las áreas, tanto laborales como extra-laborales, la transformación de las pautas de consumo y de las prácticas sociales, sintetizan y simbolizan, en cierto modo, los resultados de estos cambios (Finquelievich y Laurelli, 1991; Finquelievich y Karol, 1991; Coraggio, 1992; Finquelievich, Vidal y Karol, 1992; Finquelievich,1995).

El PID "La innovación tecnológica en los servicios urbanos y metropolitanos. Determinantes y efectos de su incorporación", dirigido por Susana Finquelievich,finalizado en Abril de 1993, analizaba los impactos sociales, culturales y espaciales de la difusión de las tecnologías de información y comunicación en las ciudades, tomando como casos de estudio la televisión por cable, el video y la telefonía celular móvil en la ciudad de Buenos Aires y en su área metropolitana.

Esta investigación, que produjo numerosas publicaciones y monografías (ver punto 3.3.), llegó a la conclusión de que los impactos más visibles de la incorporación no regulada de TIC son la agudización de la fragmentación socio-espacial (acentuación de la jerarquía de los espacios); en efecto, antes de modificar la organización del espacio, el desarrollo de las telecomunicaciones se inscribe en una estructura espacial que condiciona la arquitectura y el reparto geográfico de las redes de infraestructura urbana e interurbana.

Otra conclusión, con respecto a la transformación de los hábitos urbanos, era que las TIC poseen un alto potencial para acelerar la descomposición de las relaciones sociales, reforzando el individualismo, el repliegue sobre sí mismo y sobre el hogar. Esto se ha comprobado posteriormente en investigaciones sobre el teletrabajo, que incrementa el rendimiento de los teletrabajadores, pero disminuye las ventajas de la fertilización cruzada de ideas y la solidaridad entre los trabajadores Echeverría, 1995). Lo más significativo, probablemente, es que el uso no regulado de TIC contribuye a agravar la brecha de educación y de información entre diferentes estratos socioeconómicos.

Sin embargo, las TIC ofrecen posibilidades inéditas para las ciudades: bien implementadas, sobre la base de estudios de demanda, de monitoreos y de evaluaciones, posibilitan la elevación del nivel de calidad de vida urbana, simplificando y facilitando la gestión municipal, posibilitando la descentralizacion de servicios, evitando la duplicación de trabajos y detentando múltiples aplicaciones en los siguientes sectores: transporte y vialidad, agua y saneamiento, gestión de infraestructuras, racionalización del consumo energético urbano, conservacion del medio ambiente, gestión de servicios de salud, gestión de servicios de educación y cultura, integración barrial y otros, tal como lo demuestran fehacientemente las aplicaciones que de ellas se han hecho en los países miembros de la OCDE.

El PIA "Nuevas tecnologías de información y ciudad. Las políticas existentes y las posibles" llevaba más lejos la problemática, al preguntarse: ¿cuáles son las políticas existentes, a nivel de Estado central, provincial y particularmente local, para dirigir, orientar, mitigar o estimular estos impactos? ¿Que políticas y normativas encuadran y alientan la aplicación de las TIC destinadas a la mejora del funcionamiento de la ciudad? ¿Qué aplicaciones concretas de TIC se realizaron en áreas y servicios urbanos tales como salud, educación e integración comunitaria?

Entre los supuestos e hipótesis con los que se comenzó el trabajo se asumía que: la difusión de TIC en la ciudad de Buenos Aires se efectúa sin responder a un proyecto explícito de desarrollo urbano y tecnológico; que la utilización de TIC en la gestión de infraestructuras y servicios urbanos, con el objeto de mejorar la calidad, costos y continuidad de las prestaciones existentes y crear nuevos servicios, no está suficientemente abordado por las políticas estatales; que las políticas y normativas existentes referidas al uso y difusión de TIC en las ciudades, son insuficientes para tratar el fenomeno de la veloz penetración de estas tecnologías en todas las áreas sociales; que no existirían políticas expresas de articulación y cooperación entre el sector público y el privado para facilitar el acceso a la "sociedad de la información" a la mayoría de la población, y sobre todo a los grupos más carenciados; y, por último, que el desarrollo y la disponibilidad tecnológica están más avanzados que las estructuras sociales y organizacionales capaces de contenerlos.

Esto último no es precisamente favorable, ya que las aplicaciones de TIC para mejorar la prestación de servicios urbanos y la calidad de vida en las ciudades depende de desarrollos conjuntos entre administradores públicos, empresas privadas, y la misma comunidad. Estas hipótesis han sido confirmadas por el trabajo de investigación.

Los trabajos realizados anteriormente, tanto por nuestro equipo como por otros investigadores, prueban que la oferta tecnológica exógena se hace presente en el mercado sin otra preparación, con respecto a la sociedad en la cual se insertan, que los estudios de mercado y de opinion pública, y las campañas publicitarias que de ellos derivan. La "sociedad de la información", a pesar de los discursos en boga, aún no está plenemente implantada en la Argentina, como lo indican los estudios efectuados por la OIT.

Sin embargo, además de las obvias desventajas que esto supone, la situación contiene también ciertas potencialidades, que bien utilizadas podrían convertirse en ventajas, como la posibilidad de disponer de tiempo para prever y modificar algunos efectos de la innovación tecnológica, y diseñar políticas y estrategias en función de ellos.

En el caso de la Argentina -como lo demostró ya en 1988 el Seminario "Efectos sociales de los procesos de informatización", organizado por la SECyT, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia, la UBA y el Centro interamericano para el Desarrollo Social- lo que ocurre con las tecnologías en el sector administrativo público, cómo se decide su uso, a traves de qué parámetros, qué formación se suministra a sus utilizadores, cómo transforman la institución, si lo hacen, y otros interrogantes, constituyen un oscuro e insondable misterio. Nuestro trabajo trató de develarlo a nivel de la MCBA, pero sólo se consiguieron pálidos rayos de luz sobre algunos sectores.

El sector administrativo, como lo manifiestan Albornoz y Suárez, "constituye un ámbito de oscuridad que requiere indagaciones. Se trata de un campo casi olvidado por casi todos los gobiernos, al formular politicas, pese a que -a priori- es posible detectar perturbaciones en el interior de las organizaciones a causa de la dudosa racionalidad de los procesos de gestión". En general, nuestra investigación concluye que la administración pública -en este caso, el gobierno local de Buenos Aires- no declara políticas explícitas de incorporación de TIC a la gestión y desarrollo de servicios urbanos.

Exceptuando la DGI y organismos similares, la información exigida a habitantes, a consultoras, aceptada de organismos de investigación, no se procesa y más aún, no se utiliza para tomar decisiones, ni elaborar políticas ni estrategias destinadas a mejorara el funcionamiento interno de la institución, ni los servicios brindados a la comunidad. Muchos departamentos se equipan y reequipan informáticamente, por decisión de las autoridades que se suceden en su dirección, sin elaborar estudios que indiquen cuáles son las actividades que necesitan inversión prioritaria en materia de informática, ni respondiendo a un estrategia global.

Por lo demás, de acuerdo a las declaraciones de los informantes clave, existe una alto grado de subutilización de los equipos instalados: ya sea debido a la presión de las empresas vendedoras, o a los intereses individuales de los funcionarios concernidos, suelen comprarse equipos no apropiados para el uso al que están destinados. Con frecuencia, se trata de equipos sobre-dimensionados o excesivamente grandes, no apropiados para los conceptos actuales de informática distribuída o de trabajos en red. A menudo, ocurre que los equipos adquiridos por algunos de los departamentos, sean incompatibles con los de otros. Por otra parte, la obsolescencia de las leyes de contabilidad de los aparatos estatales merman la capacidad de negociación frente a los compradores, dado que las antiguas normativas no se adaptan a la necesidad de compras especializadas.

Pero la conclusión fundamental en materia de la informatización y de lautilización de otras TIC en los servicios municipales es la ausencia de políticas y estrategias globales, consensuadas por el personal municipal y que tengan por objetivo el incremento de la calidad de vida urbana y el acceso de los habitantes a la información.

La incorporación de tecnologías de información y comunicación en la gestión de la ciudad cobrará sentido sólo en la medida en que forme parte de un proyecto integral de transformaciones destinadas a incrementar la eficacia de las prestaciones de la institucion, la capacidad y velocidad de respuesta a los problemas urbanos, el acceso de los habitantes urbanos a la información que necesitan, la facilidad de uso de los servicios urbanos y la fluidez de comunicación entre la MCBA y los habitantes, lo que implica el aumento de transparencia en la gestión urbana. Estas cuestiones se suponen serán reforzadas por el proceso de descentralización y desconcentración de la gestión urbana que probablemente se iniciará a partir de la futura convención estatuyente así como con la elección del Intendente la ciudad.

Estas cuestiones resultan de interés candente en los países más desarrollados (nos referimos a aquellos miembros de la OCDE) como lo demuestra una abundante literatura (ver bibliografía). En diciembre de 1990, se efectuó en París, organizado por la OCDE y URBA 2000, el Congreso Internacional "Cities and New Technologies" (sobre el cual se publicó el libro del mismo nombre, compilado por Susana Finqulelievich, en 1992), con el propósito fundamental de analizar las interacciones entre las tecnologías de información, la ciudad, la sociedad urbana y las normas que rigen estas interacciones.

En América Latina, se están llevando a cabo en Brasil valiosas investigaciones sobre TIC, territorio y ciudad. A nivel macro, pueden citarse las de Bertha Becker, Milton Santos (1992, 1993) y Hermes Magallaes Tavares (1992), y a nivel urbano, las de Ana Clara Torres Ribeiro (1993), y Tamara Tania Egler (1993), así como las de J. Martín Barbero (1994) en Colombia, y las de Héctor Schmucler, Patricia Terrero y Elsa Laurelli en Argentina. Sin embargo, el tema casi no está desarrollado en nuestro país, a pesar de que la necesidad de actualización de políticas con respecto a la difusión de TIC, comienza a ser importante, por las siguientes razones:

Resulta fundamental el no dejar librada la difusión de las TIC sólo a las leyes del mercado. La intervención de distintos sectores de la sociedad, mediante la formulación de políticas "ad-hoc" puede eventualmente asegurar un acceso más equitativo a la sociedad de la información para todos los estratos sociales.

En los países más desarrollados, las TIC, cumplen una función importante en la gestión de infraestructuras y servicios urbanos, la transparencia relativa de la gestion, la descentralización municipal, y la fluidez de la comunicación entre autoridades municipales y habitantes urbanos. Para ello, se han construido marcos políticos y normativos adecuados y se han implementado sistemas tecnológicos de comunicación interactiva. Como en algunas municipalidades argentinas (por ejemplo, la de la Ciudad de Buenos Aires y algunos municipios de la provincia de Buenos Aires), se está estudiando la posibilidad de usos similares de TIC, resulta interesante investigar dentro de qué marcos legales y normativos se inscribirán estas aplicaciones.

Los objetivos fundamentales de este trabajo son:

Proponer un sistema innovador de participación ciudadana en la gestión urbana, utilizando las tecnologías de información y comunicación. Para ello, es necesario:

Actualizar y profundizar el estudio del desarrollo y difusión de nuevos sistemas de información y comunicación en la ciudad; estudiar las comunidades virtuales generadas a través de estos sistemas; efectuar una propuesta para utilizar estas nuevas formas de comunicación a fin de generar una mayor participación en la gestión de la ciudad; implementar herramientas organizacionales y tecnológicas para posibilitar este mecanismo de participación.


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Última modificación: 19/11/1999